jueves, 26 de marzo de 2015

¿Hasta cuándo movernos?

Después de dos meses adentrados en el mundo de la expresión corporal, hemos visto el sin fin de actividades y de objetivos que podemos trabajar y conseguir en este gran apartado de la actividad física. Dentro de estos dos meses, realizamos varios sesiones con nuestro profesor Kiko Miralles, y fue en la última de ellas en la que a modo de despedida nos dijo algo que me por lo menos a mí me hizo pensar bastante.
- Kiko: ...moveros más, porque vais a tener ese cuerpo toda la vida...
En una frase tan simple, me hizo ver otra razón más sobre la importancia del trabajo con nuestro cuerpo a lo largo de nuestra vida. Por esto yo me pregunto, ¿cuándo dejamos de trabajar el cuerpo?, ¿cuándo perdemos la capacidad de experimentar con este?, en caso de que no existan límites de edad para su trabajo ¿cómo varia el trabajo en función de la edad?

Para abordar este tema me he ayudado de Joaquín Benito Vallejo, un profesional con varios años de experiencia en el trabajo de la expresión corporal, y que ha tenido una gran parte dedicada al trabajo con el grupo de la tercera edad. Con su ayuda, mi aportación y si estáis interesados vuestra propia participación, podemos tratar una pieza más de esta gran estructura que es la expresión corporal. 

¿Cuándo dejamos de trabajar el cuerpo?

En nuestra sociedad existe una teoría de que nacemos, evolucionamos y llegado un momento en la vida comenzamos una especie de "involución" en la que poco a poco nuestras capacidades motrices, cognitivas y sensitivas se van deteriorando. Pero esto no tiene por qué ser así y con el trabajo de la expresión corporal se puede ver a la perfección.
Es por esto que muchas veces existen miedos o prejuicios a la hora de trabajar estas actividades con personas de la 3ª edad, lo que conlleva a ayudarles a ese empobrecimiento en sus capacidades. Por ello el envejecimiento de las capacidades de las personas no está en la simple carga de los años, sino en la privación de esos estímulos, ese aprendizaje y esas vivencias emocionales (Benito, 2003).
Con esto mi forma de ver el trabajo de la expresión corporal a estas edades, no va a depender de la edad de los mismos, si no del papel que el docente quiera escoger.

¿Cuándo perdemos la capacidad de experimentar con este?

Ya hemos visto que no existe ninguna razón por la que con el paso de los años, el trabajo con expresión corporal esté contraindicado con las personas de mayor edad. Posiblemente el carácter motriz sea lo más fácil de ver, es decir, adecuar el trabajo a las capacidades motrices de estos es más fácil. Pero y el trabajo cognitivo, ¿perdemos esa capacidad de experimentar lo que podemos llegar a hacer con nuestro cuerpo?,  ¿de crear?, ¿de imaginar?
Sin estímulos
Todo trabajo dirigido al desarrollo de estas capacidades va a estar directamente relacionado  con los estímulos con los que trabajemos (Benito, 2012). Pero además de estos tenemos otros, los cuales son los más difíciles de conseguir, los estímulos sociales. Una persona que viva en un entorno pobre en estímulos va a ser una persona encajonada, con la que será más difícil trabajar ese apartado. Mientras que una persona de la misma edad, pero que está dentro de un entorno rico en estímulos va a tener mayor facilidad a la hora de realizar este tipo de trabajos. 
Nosotros como CCAFYDES tenemos un papel importante en la sociedad, y tenemos las herramientas para, como mínimo, intentar cambiar este empobrecimiento de la sociedad. Y para eso no hace falta dar clases de expresión corporal a un grupo de 3ª edad, si no mirar a nuestro entorno social, analizarlo e intentar buscar esto, enriquecerlo. 

¿Cómo varia el trabajo en función de la edad?

El trabajo en función de la edad no tiene que variar, da igual niños, adultos o ancianos. Se trata de un crecimiento continuo dentro de nuestras capacidades, del conocimiento de nuestro mundo interno y de la relación de este con el exterior (Benito, 2003).
A modo de resumen Joaquín recoge una pequeña propuesta de trabajo, para desarrollar todo lo que hemos comentado anteriormente: (Benito, 2012)

Con estímulos
  • Potenciar la estimulación del mayor número de sensaciones posibles (espaciales, ritmo, articulares...).
  • Potenciar la creatividad en todas sus formas (plástica, musical, escénica...).
  • Aprendizaje de técnicas y manualidades.
  • Fomentar la alfabetización y la culturalización (lectura, escritura...).
  • Programas educativo teórico-prácticos de materias de interés general.
  • Programas de participación socio-cultural.
  • Establecimiento de canales de expresión y comunicación multimodal (verbal, corporal, dramática, deportiva...)
Con esto no nos quiere dar una "receta mágica" sino una serie de ideas con las que podemos enfocar el trabajo de la expresión corporal a estas edades.


Con esta entrada busco tratar un tema más, dentro de todos los que hemos tocado en el desarrollo del curso. Ahora solo queda hacernos una última pregunta: ¿CUÁNDO EMPEZAMOS A MOVERNOS?

Un abrazo CCAFYDE

Enrique Sánchez Hernández 

Bibliografía:

Benito, J. (2003). Expresión corporal con tercera edad. Recuperado el 24 de Marzo de 2015, de: http://tecnicascorporalesterceraedad.blogspot.com.es/p/expresion-corporal-con-tercera-edad.html

Benito, J. (2012). El sentido realizador de la junilación. Recuperado el 24 de Marzo de 2015, de: http://tecnicascorporalesterceraedad.blogspot.com.es/p/el-sentido-realizador-de-la-jubilacion.html



1 comentario:

  1. Enrique, no había tenido oportunidad de leer tranquilamente este post. A mi me has dejado pensando sobre la pregunta "¿cómo varia el trabajo en función de la edad?", aunque más bien lo enfoco hacia ¿cómo siento mi cuerpo con le paso de la edad? Ahora que voy a cumplir 40 me da que pensar sobre cómo siento mi cuerpo con estos años y, más si cabe, tras haber pasado por una vivencia muy corporal con los embarazos, partos, postpartos y lactancias (todo un mundo de sensaciones, de cambios temporales y otros no temporales). Pues me siento más conectada a mi cuerpo, a la necesidad cambiante que tengo de moverlo, lo que necesita en cada momento, el tipo de actividad "que me pide el cuerpo", pero pienso que por una conciencia corporal muy trabajada durante años y una cultura física (y expresiva) que sigo esperando poder incrementar, por amor a este ámbito y a mi profesión.

    Seguiré pensando sobre ello. Gracias por hacernos pensar.

    Marta A.-

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